DANIEL
OCHOA
DE OLZA

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It’s not easy – Jumper in La Habana

La Habana, Cuba, martes 25 de enero de 2011

«Si salto, me mataré, pero si no salto, moriré». Ernesto, un deportista cubano de 22 años que no tiene acceso a una piscina con trampolín o una plataforma, practica los saltos de natación sumergiéndose en el mar desde las rocas de La Habana, bajo la atenta mirada de su perro.

Ernesto, que salta por placer y porque «siente el impulso desde el interior» se entrena habitualmente con un grupo de amigos. Compiten los unos con los otros para ver quién hace el salto más complicado de una forma más académica.

El salto al mar desde la avenida del Malecón exige no solo una gran habilidad técnica y una formidable forma física, por no hablar de un gran coraje, ya que se hace a la carrera y debe coincidir con una ola que evite el contacto con las rocas.